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Palermo sobre ruedas: el auge de las bicis en mayo

Palermo volvió a destacarse como uno de los barrios con mayor movimiento ciclista de la ciudad. En un contexto en el que la bicicleta gana cada vez más protagonismo como medio de transporte urbano, este rincón de Buenos Aires se posiciona como un modelo de movilidad sustentable y conectada.
Los datos oficiales del Gobierno de la Ciudad confirman una tendencia en crecimiento: los viajes diarios en bicicleta pasaron del 0,4 % en 2009 al 7 % en 2023. Aunque el fenómeno es general en toda la ciudad, en Palermo alcanza uno de sus puntos más altos. Es uno de los barrios con mayor densidad de ciclovías, estaciones de Ecobici y comercios orientados al ciclista urbano. Y eso se nota todos los días, especialmente en horarios pico.
La red de ciclovías protegidas conecta puntos estratégicos como Plaza Italia, el Rosedal, el Planetario, el Parque Tres de Febrero, la avenida Libertador y las zonas gastronómicas más transitadas. En las horas centrales del día, y también por la tarde, la circulación de bicicletas supera en varios tramos al de autos particulares, algo impensado apenas una década atrás.
Una parte clave del fenómeno está en el uso del sistema Ecobici. Palermo tiene una alta concentración de estaciones, en puntos como Plaza Sicilia, el Jardín Botánico, Honduras y Malabia, y el cruce de Santa Fe y Scalabrini Ortiz. En muchos casos, son utilizadas por turistas, estudiantes, trabajadores o vecinos que combinan la bici con otras formas de movilidad. El sistema cuenta con más de 3.600 bicicletas en circulación y más de 340 estaciones en toda la ciudad, muchas de ellas en esta zona.
Pero no se trata solo de infraestructura: hay una verdadera cultura ciclista que se fue afianzando en el barrio. Bares y cafés comenzaron a incorporar bicicleteros propios, promociones para ciclistas o menús pensados para quienes hacen una pausa tras pedalear. Algunos incluso funcionan como puntos de encuentro para grupos de ciclismo urbano, que se organizan en salidas grupales o talleres de mecánica.
También creció la oferta de bicicleterías, talleres y servicios técnicos. En zonas como la calle Gorriti o sobre Avenida Dorrego, proliferaron negocios que ofrecen desde reparaciones rápidas hasta asesoramiento para quienes buscan iniciarse en el ciclismo. Incluso hay tiendas especializadas en indumentaria y equipamiento urbano, algo que hasta hace poco era exclusivo de circuitos deportivos.
Palermo también cuenta con el Parque Manuel Belgrano, más conocido como el KDT, que ofrece un espacio de entrenamiento para ciclistas, una pista semicubierta y un entorno ideal para quienes buscan perfeccionarse en la disciplina o simplemente entrenar en condiciones seguras. Durante toda la semana del 8 al 14, el parque registró una alta concurrencia, en parte por el buen clima, pero también por el calendario de carreras y actividades organizadas por clubes barriales.
El impacto positivo del uso de la bicicleta en Palermo no se limita a lo ambiental. Muchos comerciantes destacan el aumento de tránsito peatonal y ciclista como un beneficio. A diferencia del auto, el ciclista se detiene más, observa más, consume más en el entorno inmediato. Es una forma de circulación más integrada al tejido del barrio.
En redes sociales se viralizaron videos de avenidas como Figueroa Alcorta, donde se observaba el flujo constante de bicis a toda hora. También se compartieron recomendaciones sobre seguridad, mantenimiento y buenos hábitos en la vía pública. Palermo no solo vive el ciclismo: lo comparte, lo debate y lo mejora.
En definitiva, Palermo está a la vanguardia de una transformación urbana que ya no es promesa, sino presente. Con más bicis, más infraestructura, más conciencia y más comunidad, el barrio avanza sobre ruedas hacia una ciudad más sustentable, saludable y conectada.
