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Máquinas de escribir: el nuevo podcast de Eterna Cadencia

En una esquina silenciosa de Honduras al 5000, la librería Eterna Cadencia respira literatura incluso antes de cruzar la puerta. Esta semana, ese mismo espacio donde tantos lectores han descubierto libros inolvidables suma una nueva forma de llegar al público: el lanzamiento de su primer podcast, Máquinas de escribir, un ciclo de conversaciones con autores y autoras que tiene como escenario los mismos rincones donde cada día circulan lectores, tazas de café y presentaciones editoriales.
El anuncio lo hace el equipo editorial del sello Eterna Cadencia desde el fondo del local, donde conviven libros apilados, una pequeña oficina y ese clima bohemio que caracteriza a la librería. La noticia recorre el barrio como un susurro amable entre vecinos, estudiantes de letras y periodistas culturales: Palermo tiene ahora un nuevo espacio de escucha, y no se trata de música ni de espectáculos, sino de literatura hablada, profunda, íntima.
El primer episodio ya se puede escuchar en Spotify. Está conducido por Valeria Tentoni —editora del blog de la editorial— y tiene como invitada a la escritora Alejandra Kamiya. La entrevista transcurre en el salón principal, mientras al fondo suenan algunas cucharitas de café y un ventilador perezoso mueve las hojas de un cuaderno. Kamiya habla del tiempo, de su paso por el taller de Abelardo Castillo, de la paciencia que hay que tener para escribir bien. El episodio se convierte, así, en una conversación que no sólo narra el oficio literario, sino que lo encarna.
El podcast no está pensado como un producto promocional. No empuja títulos, no habla de bestsellers. En cambio, propone detenerse. Escuchar sin apuro. Descubrir cómo piensan los escritores, qué los conmueve, de qué modo eligen sus palabras. Cada episodio se graba dentro de la librería, incluso en espacios no abiertos al público: el depósito, la oficina editorial, el subsuelo donde alguna vez funcionó un archivo. Esos ambientes suenan en el micrófono, se sienten en el ritmo de la conversación.
En la cafetería de la librería, una tarde después del estreno, dos estudiantes comentan el episodio mientras hojean un libro de poemas de Diana Bellessi. Una docente de la Escuela Mariano Acosta dice que ya planea trabajar el audio con sus alumnos. Un vecino que pasea por Palermo con su perro frena para saludar a una empleada del local y le dice que lo escuchó en el colectivo. El podcast se vuelve, en pocos días, una pequeña revolución barrial, silenciosa pero potente.
El equipo detrás de Máquinas de escribir asegura que la propuesta se mantendrá semanal, con episodios de entre 30 y 40 minutos, donde se priorizará el tono pausado, las voces nuevas y el cruce entre generaciones. Ya están confirmadas las participaciones de autores como Selva Almada, Carlos Busqued y Tamara Tenenbaum, y se trabaja en ediciones especiales vinculadas a efemérides literarias y homenajes póstumos.
Además, el lanzamiento coincide con la celebración del Día del Escritor y la Escritora, que se conmemora cada 13 de junio. Por eso, durante esta semana, en Eterna Cadencia también se realizan lecturas espontáneas, descuentos en títulos nacionales y charlas informales con editoras y libreros que recomiendan libros “que cambiaron vidas”.
El barrio de Palermo se apropia rápidamente de la novedad. En las veredas, entre jacarandás que empiezan a reverdecer, los auriculares ya no suenan sólo con música. Hay voces que leen, que narran, que invitan a imaginar. Máquinas de escribir no solo nace como un podcast. Se convierte en una forma de que los libros caminen, respiren y conversen con quienes los esperan.
Eterna Cadencia logra, con esta apuesta sonora, algo que no es tan común en estos tiempos: que leer vuelva a ser una experiencia colectiva. Y que Palermo siga demostrando que, más allá de sus bares, sus ferias y sus parques, es también un barrio profundamente literario.
