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Arrancaron las vacaciones de invierno y el barrio es un hervidero de actividad familiar

Con el inicio oficial del receso escolar este lunes, Palermo se ha transformado en la capital indiscutida del entretenimiento infantil. Los parques, museos, teatros y restaurantes del barrio funcionan a pleno rendimiento, recibiendo a miles de familias que buscan opciones para disfrutar de las dos semanas de vacaciones.
El pulso de Palermo ha cambiado. El ritmo de los oficinistas apurados y las reuniones de trabajo ha dado paso a las corridas de los más chicos, a las filas para entrar al cine y al bullicio de las familias que copan cada rincón del barrio. Las vacaciones de invierno 2024 han comenzado, y con ellas, la transformación de la zona en un gigantesco centro de esparcimiento a cielo abierto. Desde el Planetario hasta los teatros independientes, pasando por cada plaza y restaurante, la oferta se ha adaptado para satisfacer la demanda de un público exigente y ávido de nuevas experiencias.
El circuito cultural y científico de los bosques es, como cada año, el más solicitado. En el Planetario Galileo Galilei, las funciones con temática infantil tienen sus entradas prácticamente agotadas para toda la semana. La combinación de proyecciones astronómicas de alta calidad y una narrativa pensada para niños lo convierte en un plan infalible. A pocos metros, el Ecoparque vive jornadas de visitas récord, con familias que recorren sus senderos para conocer más sobre la fauna y flora nativa. El Jardín Japonés, con su belleza y serenidad, también es un destino elegido, ofreciendo un paisaje único en pleno invierno porteño. “Vinimos al Planetario pero había mucha cola, así que cruzamos al Japonés. La idea es aprovechar el día al aire libre. Hay que buscar opciones porque son dos semanas y hay que entretenerlos”, cuenta una madre mientras pasea con sus dos hijos.
La oferta teatral y cinematográfica también vive su temporada alta. El fenómeno de “IntensaMente 2” sigue llevando multitudes a los cines, y se ha consolidado como “la” película de estas vacaciones. A esto se suma una nutrida cartelera de obras de teatro infantiles, tanto en los grandes teatros de la Avenida Corrientes (destino de muchos vecinos de Palermo) como en las salas más pequeñas del circuito off del barrio, que ofrecen propuestas de títeres, clown y musicales. La clave para los padres es la anticipación: comprar las entradas online con días de antelación es la única garantía para conseguir un lugar.
El sector gastronómico no se queda atrás y se adapta a la nueva clientela. Los restaurantes lanzan sus “menús infantiles”, que incluyen platos simples como milanesas o pastas, con bebida y postre. Las sillas para bebés se vuelven el objeto más preciado y los locales con pelotero o algún sector de juegos sacan una ventaja competitiva. Los cafés y las heladerías también viven su apogeo, especialmente a la hora de la merienda, convirtiéndose en el broche de oro de una tarde de paseo. Para los comercios de Palermo, estas dos semanas representan una inyección económica vital en medio de un año recesivo. El barrio entero se pone al servicio de los más chicos, demostrando su versatilidad y reafirmando su lugar como el corazón del ocio y la cultura de Buenos Aires.
