Actualidad y Comunidad
La Ciudad impulsa un plan de forestación y mantenimiento del arbolado

Con el intenso calor del verano y las proyecciones de temperaturas elevadas para las próximas semanas, la Ciudad de Buenos Aires redobla sus esfuerzos en la gestión de su arbolado urbano, con un plan específico que beneficia directamente a Palermo. Esta semana, se intensifican las tareas de forestación, poda y mantenimiento de los árboles del barrio, buscando potenciar su rol como reguladores térmicos y mejorar la calidad de vida de los vecinos frente a las altas temperaturas. La iniciativa subraya la importancia de los espacios verdes en la lucha contra el efecto “isla de calor” urbana.
Palermo, con su vasta extensión de arbolado y sus icónicos parques como los Bosques de Palermo y el Jardín Botánico, es un actor fundamental en este plan. Se estima que el barrio concentra una de las mayores densidades de árboles de la Ciudad, y su buen estado es crucial para generar sombra, reducir la temperatura ambiente y mejorar la calidad del aire. Las cuadrillas de arbolado del Gobierno de la Ciudad están llevando a cabo tareas de poda correctiva, plantación de nuevas especies y riego intensivo para asegurar la salud y la vitalidad de los ejemplares, especialmente en un contexto de sequía y altas temperaturas.
La estrategia de forestación no solo busca reponer árboles caídos o enfermos, sino también planificar nuevas plantaciones en zonas que carecen de suficiente cobertura arbórea. Se priorizan las especies nativas que se adapten mejor al clima local y que ofrezcan una buena sombra. La meta es aumentar la cantidad de árboles por habitante y generar corredores verdes que conecten distintos puntos del barrio, facilitando el esparcimiento y el movimiento al aire libre incluso en los días más calurosos. El impacto de una buena cobertura arbórea en la reducción de la temperatura del asfalto y las superficies urbanas es significativo.
Además de la plantación, el mantenimiento es clave. Los equipos de arbolado realizan tareas de poda para sanear los árboles, controlar su crecimiento y evitar que las ramas interfieran con el cableado o generen riesgos para los peatones. El riego es fundamental en esta época del año, para asegurar que los ejemplares más jóvenes y los que están expuestos a mayores niveles de estrés hídrico puedan desarrollarse correctamente. La participación de los vecinos en el cuidado de los árboles de sus veredas, a través del riego y la protección, también es un factor importante que contribuye al éxito del plan.
La gestión del arbolado urbano es una inversión en la calidad de vida de los habitantes de Palermo. Los árboles no solo embellecen el paisaje, sino que cumplen funciones vitales: producen oxígeno, absorben dióxido de carbono, filtran contaminantes del aire, reducen el ruido y actúan como barreras naturales contra el sol. En un contexto de cambio climático y olas de calor más frecuentes, la presencia de un arbolado sano y abundante se convierte en una herramienta fundamental para la resiliencia urbana.
Palermo vive esta semana la intensificación de un plan que busca consolidarlo como un barrio más verde y más amigable con el ambiente. La inversión en el cuidado de sus árboles es una apuesta al bienestar de sus vecinos y a la capacidad de la Ciudad para adaptarse a los desafíos del clima, reafirmando el rol esencial de la naturaleza en la vida urbana de Buenos Aires.
