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Palermo se viste de fiesta: el carnaval explota con corsos, murgas y el ritmo que inunda las calles del barrio

El espíritu del carnaval contagia a Palermo con una explosión de color, ritmo y alegría que ya se siente en cada esquina del barrio. Esta semana, la Ciudad de Buenos Aires celebra el carnaval porteño, y Palermo se consolida como uno de los epicentros de la festividad, donde los corsos y las murgas transforman sus calles en un escenario a cielo abierto para el festejo popular.
El sonido de los bombos con platillo y los gritos de alegría ya invaden el aire, invitando a vecinos y visitantes a sumarse a la celebración más vibrante del verano.
Los corsos de carnaval en Palermo son un clásico ineludible de febrero. Si bien la ubicación exacta de los escenarios puede variar año a año, avenidas amplias y estratégicas como Av. Santa Fe o Av. Córdoba, o incluso arterias más internas de Palermo Soho o Hollywood, suelen ser puntos clave donde las murgas despliegan su magia. Miles de personas se congregan a lo largo de las vallas, esperando el paso de las agrupaciones que, con sus trajes deslumbrantes, sus coreografías enérgicas y sus letras filosas, critican y celebran la actualidad con humor y creatividad.
Las murgas son el alma del carnaval porteño. Estas agrupaciones barriales, que ensayan durante meses, desfilan con un despliegue de energía que contagia a todos. Sus trajes, elaborados artesanalmente con lentejuelas, plumas y espejos, son verdaderas obras de arte que brillan bajo la luz de los reflectores. Los bombos con platillo marcan un ritmo inconfundible que hace bailar a la multitud, mientras los estandartes y los “cabezudos” (muñecos gigantes) añaden un toque de fantasía y humor. Las letras de sus canciones, llenas de ingenio y picardía, son una forma de expresión popular que repasa los hechos más relevantes del año con una mirada crítica y festiva.
Para Palermo, la presencia del carnaval es un reflejo de su carácter festivo y su capacidad de adaptación. El barrio, con su diversidad de propuestas y su constante movimiento, se abre a esta tradición popular, demostrando que la cultura también se vive en las calles y en la espontaneidad del encuentro. Los comercios de la zona suelen adaptar sus horarios y su oferta, y los bares y restaurantes se llenan de gente que busca un lugar para ver el corso o para continuar la fiesta después del desfile. El ambiente es de celebración y sana diversión para toda la familia.
Más allá de los corsos principales, el espíritu del carnaval se siente en todo el barrio. Muchos vecinos decoran sus casas con guirnaldas y serpentinas, y los niños salen a jugar con pomos de espuma y lanzanieves, añadiendo un toque de inocencia y alegría a la festividad. Las redes sociales se llenan de fotos y videos de los disfraces más originales y de los momentos más divertidos de los desfiles, compartiendo la alegría del carnaval con toda la Ciudad.
El carnaval en Palermo es más que una simple fiesta; es una manifestación cultural que tiene profundas raíces históricas en Buenos Aires. Es un momento para celebrar la identidad barrial, para reírse de uno mismo y de la realidad, y para compartir en comunidad un festejo que une a generaciones. Esta semana, el barrio invita a todos a sumarse a la alegría, a bailar al compás de los bombos y a dejarse contagiar por la energía desbordante de un carnaval que promete ser inolvidable en el corazón de Palermo.
