
Ola Palermo: nace un nuevo polo gastronómico con las vistas más espectaculares del barrio
Ubicado en el cruce de las avenidas Del Libertador y Dorrego, este moderno complejo combina arquitectura de vanguardia, espacios verdes integrados y una selecta oferta de bares y restaurantes, coronada por un rooftop que promete convertirse en el nuevo punto de encuentro de la Ciudad.
La fisonomía de Palermo sigue transformándose con propuestas que elevan la experiencia urbana. En uno de los corredores más verdes y transitados de la Ciudad, la intersección de las avenidas Del Libertador y Dorrego, emerge Ola Palermo. Más que un simple edificio, se trata de un nuevo polo gastronómico y de usos mixtos que llega para redefinir el mapa de salidas porteñas, apostando por una ubicación estratégica, un diseño innovador y una conexión única con el entorno natural.
El proyecto, diseñado por el prestigioso estudio estadounidense ODA, se erige sobre la estructura del antiguo estacionamiento del Hipódromo, reciclando gran parte de su esqueleto original en un gesto de arquitectura sustentable. El resultado es un complejo de cinco plantas con un diseño disruptivo, caracterizado por un edificio cilíndrico vidriado y un sistema de rampas y terrazas parquizadas que buscan funcionar como una extensión natural de los bosques de Palermo. La idea rectora es que el verde del Rosedal continúe visual y físicamente sobre la cubierta del complejo, borrando los límites entre el espacio público y el privado.

Ola Palermo es un ecosistema en sí mismo. Además de albergar oficinas de clase A —donde ya se instalaron empresas como la fintech Ualá y el espacio de coworking HIT—, el complejo se posiciona como un destino gastronómico con identidad propia. La curaduría de sus locales apunta a ofrecer experiencias diversas, desde la cocina internacional de autor hasta propuestas temáticas y barras de sushi de alta gama, todo en un entorno que invita a quedarse.
Un recorrido por sus sabores y ambientes
La oferta culinaria de Ola Palermo es variada y busca atraer a distintos perfiles de público a lo largo de todo el día. Desde su inauguración, se han ido sumando jugadores clave que ya están dando de qué hablar en el circuito gastronómico.
Somma: El rooftop con las mejores visuales.
Concebido por el equipo detrás del premiado bar Presidente, Somma se ubica en la cima del complejo y es, quizás, su joya más preciada. Sus terrazas ajardinadas ofrecen una vista panorámica de 360 grados que abarca el Hipódromo, el Campo Argentino de Polo y el Rosedal, convirtiéndose en un verdadero oasis urbano. La propuesta combina coctelería de autor con una carta de cocina internacional y una barra de sushi, ideal para disfrutar de los atardeceres que tiñen de dorado los bosques de Palermo.
Checkpoint Charlie: Un cruce de fronteras culinarias.
Ubicado en la esquina de Dorrego y Marcelino Freyre, este restaurante rinde homenaje al histórico paso fronterizo de Berlín durante la Guerra Fría. Su estética fusiona elementos de la Alemania Oriental y Occidental, con una gran barra y una terraza que mira al Hipódromo. La cocina propone un viaje por sabores reversionados de Europa del Este y el mundo, invitando a los comensales a cruzar fronteras a través del paladar en un ambiente con carácter cinematográfico.
Rock&Feller’s: Espíritu de rock y cocina americana.
La reconocida cadena temática desembarcó en la Ciudad con un local imponente sobre la avenida Dorrego. Desde su fachada, donde una guitarra gigante marca el ritmo, hasta su interior decorado con memorabilia musical y pantallas gigantes, todo respira rock and roll. La propuesta gastronómica se centra en la cocina americana, con carnes ahumadas con leña de quebracho y espinillo como protagonistas, ofreciendo un ambiente vibrante para almuerzos, cenas o cócteles after office.
Norimōto: La experiencia del handroll en la barra.
En la esquina de Libertador y Dorrego, esta propuesta minimalista invita a disfrutar del sushi de una manera directa y descontracturada. Siguiendo la filosofía de la marca, la experiencia se centra en la barra, donde el chef prepara los handrolls frente al comensal para ser consumidos con la mano al momento, garantizando la textura crujiente del alga nori y la temperatura perfecta del arroz.






