
Encontraron un proyectil de guerra en un contenedor de basura
Alerta en Palermo por el hallazgo de un proyectil de artillería en la basura. Operativo policial en Seguí y Lafinur. Conocé la hipótesis oficial.
La tranquilidad de la mañana en Palermo se rompió por un despliegue policial inusual que paralizó el tránsito y puso en alerta a los vecinos. El hallazgo de un proyectil en Palermo, específicamente en la intersección de las calles Seguí y Lafinur, activó un protocolo de emergencia a metros del Jardín Botánico y de una escuela de la comunidad judía.
Todo comenzó cuando el encargado de un edificio de la cuadra detectó un objeto extraño y pesado junto a un contenedor de residuos. Al dar aviso al 911, se constató que se trataba de una pieza de artillería de gran tamaño, lo que obligó a la Policía de la Ciudad a acordonar el perímetro y prohibir la circulación peatonal y vehicular por varias horas.
¿Qué encontraron exactamente en la vereda?
Tras una hora y media de tensión y trabajo meticuloso del Escuadrón Antibombas, los peritos confirmaron las características del artefacto. No era una amenaza activa, sino una pieza histórica que alguien descartó irresponsablemente:
- Tipo: Proyectil de artillería calibre 75 mm.
- Origen: Diseño de la época de la Primera Guerra Mundial (posiblemente francés o alemán).
- Estado: Tenía la espoleta colocada pero sin carga explosiva.
- Peso: Aproximadamente 6,5 kilos.

La hipótesis del “souvenir” militar
Si bien la presencia de un proyectil cerca de instituciones sensibles (un templo y una escuela sefardí están a pocos metros) encendió todas las alarmas de seguridad, la investigación apunta a un hecho doméstico.
La principal teoría que maneja el Juzgado Federal N° 10 es que el objeto era un “recuerdo” o adorno perteneciente a algún exmilitar o coleccionista de la zona. Al fallecer el dueño o al realizarse una limpieza profunda en algún departamento cercano, el artefacto fue arrojado a la basura como un residuo más, sin medir el pánico que generaría en el barrio.
El proyectil fue trasladado a una zona segura para su detonación controlada (por protocolo), mientras se revisan las cámaras de seguridad para identificar quién lo dejó allí.






